lunes, 22 de julio de 2013

Más allá del bulevar


Vista parcial del bulevar tunero en plena actividad
El centro de la ciudad de Las Tunas ha recibido en los últimos años el beneficio de la restauración y, más aún, de la remodelación.

La presencia  de los constructores y las molestias que a veces ocasiona el verse obligado a tomar otra vía para evitar las obras, nos recuerdan constantemente que aún no se termina el tan ansiado bulevar.

Sin embargo, mientras hoy se construye un tramo en la calle Francisco Varona, la mayoría de los transeúntes tuneros nos acostumbramos a la arteria que, orgullosos, llamamos el Bulevar y que a diario vemos inundarse de gente, apenas despunta el sol.

Nuestro bulevar se construyó en la calle Francisco Vega, una de las más transitadas y céntricas, la misma que atraviesa la avenida Vicente García, o mejor, la Carretera Central, y que conduce a los barrios periféricos La Loma y El Marabú.   

Los visitantes pueden disfrutar mientras lo recorren de un bonito paseo, sobre todo destaca la limpieza y las plantas de jardín que alegran y dan una nota ambientalista a los establecimientos y viviendas del entorno.

Algunos entran a las tiendas recaudadoras de divisa, otros se detienen  en los pequeños mercados de los cuentapropistas, vendedores particulares de ropa y alimentos, o quizás buscan que le presten un servicio en la peluquería, en la  joyería o en cualquiera de los puestos que por allí abundan.

La empresa comercial telefónica Telepunto y el salón de limpieza de calzado El Brillo, también muestran orgullosos sus virtudes, en tenaz emulación con la tienda de arte cubano Artex que les sigue, un poco más adelante.

Claro que descubrir al centro cultural Huellas con sus variadas propuestas es el próximo paso para los que llegan decididos a explotar al máximo las posibilidades de recreación sana del entorno.

Hasta allí es preciso llegar para conocer más de esta ciudad  y en medio del ambiente familiar y agradable de la institución, exposiciones, plantas, las ofertas gastronómicas, la música… sentirse bien acogido, como en casa.  
  
Pero, imposible pasar por el bulevar sin fijarse en la heladería Las copas, siempre colmada de gente, principalmente de niños acompañados de sus padres o de jóvenes en busca de refrescarse un poco del calor.

La exhibición de artesanías será una parada obligada, a pesar de que La casa azul -uno de los comercios más concurridos de la ciudad - hace competencia a los vendedores de aretes, collares, sortijas, carteras…

El Piano Bar, con ofertas gastronómicas y espectáculos culturales, y una red de prestaciones gastronómicas compuestas por el restaurante Nuevo Mundo con comidas y bebidas autóctonas, la dulcería Las Delicias y un mercado de frutas, hortalizas y jugos completan los atractivos del paseo por el Bulevar.

Para el visitante, quizás nuestro Bulevar no pase de ser bonito o interesante, para los tuneros es orgullo, historia, parte nuestra, espíritu y tradición, que en algunos años no solo se apreciará por su elegancia sino por ser el fruto de un pueblo que se renueva cada día.





martes, 9 de julio de 2013

La venadita herida


Frida Kahlo
"No estoy enferma, estoy rota; pero, estoy feliz de estar viva mientras pueda pintar. "
Frida Kahlo


Una mañana lluviosa de julio, en Coyoacán, México, nació Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón. La niña que abrió sus ojos al mundo un día nublado, conoció durante su vida el amor, la tristeza, el dolor… y legó a la humanidad una obra plástica de incomparable calidad y belleza.
Mucho se ha escrito de Frida, opiniones diversas ha suscitado su personalidad marcada por el infortunio, una salud maltrecha desde muy temprano y escándalos por su contradictorio carácter y sus infidelidades conyugales.
A través del tiempo algunos críticos o biógrafos la han considerado como una de las grandes divas de la historia; otros la han tomado por una bebedora de tequila, fumadora, drogadicta y narradora de chistes subidos de tono; algún malintencionado solo ha recordado a la bisexual que vestía fastuosos vestidos indígenas o a quien organizaba orgías en las que participaban personalidades de su época: pintores, escritores, políticos…
Un poco de todo ello fue esta mujer de vida escandalosa. Sin embargo, la realidad es que Frida está por encima de cualquier juicio crítico o discriminación por razones de cultura, raza, preferencia sexual o corriente artística. La calidad de su obra la sitúa en un pedestal superior, lejos del alcance de la maldad y el menosprecio.
Para aquilatar en toda su dimensión el valor de esta mujer singular hay que conocer los detalles de una vida signada por la enfermedad y los dolores físicos. Solo contaba con seis años cuando la poliomielitis la mantuvo postrada durante nueve meses y como consecuencia su pierna y pie derecho quedaron deformados. Por si fuera poco, a los 18 estuvo envuelta en un terrible accidente de autobús que cambió su vida para siempre.
Es en esta etapa cuando se inclina por la pintura, distracción que le proporcionaron sus padres para hacerle más llevadera la permanencia en cama. Poco a poco adquirió destrezas y habilidades que unidas a su talento innato pronto despertaron la admiración de quienes disfrutaban sus obras.
A los 22 años conoció a Diego Rivera, el famoso muralista mexicano a quien
Frida con su esposo, el pintor mexicano Diego Rivera
llamó el segundo accidente de su vida. Con él estuvo casada, divorciada y luego vuelta a casar; pero, su amor por el pintor, la sostuvo en medio de sus tragedias personales, tanto como su amor por México.
Frida no pudo tener hijos; el accidente y las más de 30 operaciones que sufrió para arreglar su pierna o su columna, le impidieron ser madre. En tres ocasiones acarició la ilusión de acunar un bebé en sus brazos, el fruto de su amor por Diego. Tres veces abortó, quedando sumida en la depresión y la soledad.
Quizás por esta razón se consoló con muñecas o mascotas y fumó y bebió en exceso; quizás era esta la causa de su rudeza al hablar, los escándalos en fiestas, las provocaciones, el desafío a la sociedad que la condenaba sin saber qué había más allá de la apariencia.
Para quien pretenda ahondar en ese “más allá” es obligado penetrar en su carne lacerada, en su orgullo roto por las repetidas infidelidades de Diego, en la maternidad frustrada que la condenó más que nada a la soledad, en la necesidad casi enfermiza de vivir en su México natal y no en Estados Unidos ni en ninguno de los países que visitó. 
Cierto es que ella creó su propio mundo, un universo lleno de cuadros, la mayoría de ellos retratos suyos, pintados desde la obsesión y el desengaño, la tristeza o el grito de rebeldía. "Pinto autorretratos porque estoy sola muy a menudo, y porque soy la persona que mejor conozco… ", dijo en una ocasión. De esta inclinación por pintarse nace el cuadro La venadita herida.
La venadita herida
Verdad también que estuvo políticamente definida, aunque en ocasiones se contradijo por un exceso de pasión o por escandalizar a los demás. Durante los últimos años que vivió, casi en cama, dedicó su pintura a reflejar su credo político y algunos de sus cuadros muestran la hoz y el martillo.
Pero, por sobre todas las cosas, su prioridad era el trabajo. Una vez, mientras estaba hospitalizada dijo: "Cuando salga de aquí, hay tres cosas que quiero hacer… pintar, pintar y pintar". Solo el lienzo y los pinceles la mantenían con vida… y Diego, a pesar de sus desencuentros él la animaba a seguir adelante, a continuar su obra que se exhibía en los mejores salones del mundo.
Cuentan los biógrafos de Frida que por momentos ella consideró la idea del suicidio; no obstante, no puede haber nadie tan vital en una situación similar: su cuerpo como el de una muñeca deshecha la condenaba a guardar cama o a usar drogas para soportar el dolor; su alma clamaba por la libertad física que le estaba vedada en sus condiciones. 
Cuentan además que su adicción a los narcóticos acabó con su habilidad para pintar y a sus últimos cuadros se le señalan errores.
La noche del 12 al 13 de julio de 1954, llovía en Coyoacán, México. En la casa donde nació 47 años antes falleció esa noche Frida Kahlo, en medio de la tristeza de la llovizna al caer y el llanto de los más allegados. La causa de su muerte fue embolia pulmonar, aunque los pensamientos suicidas expresados en su diario hicieron pensar a algunas personas que quizás se suicidó.
Hasta el final Frida quiso escandalizar a sus admiradores y al ser introducido su cuerpo en el crematorio, una ola de calor la hizo incorporar, el cabello envuelto en llamas.
Esta singular mujer había llevado una vida extraordinaria; ella misma era una mujer extraordinaria. Legó al mundo más de 200 cuadros, dibujos y esbozos en los que dejó impreso un mensaje de dolor y en los que no solo aparece retratada en cada pincelada, también alienta en ellos su México natal, el que tanto amó.
Hoy no creo que haya mejor manera de recordar a Frida Khalo que disfrutando su obra; en ella parece renacer para decirnos: “estoy feliz de estar viva mientras pueda pintar. "





sábado, 29 de junio de 2013

Raúl Ferrer, el retorno del maestro


De mi voz he llevado la poesía como se lleva a un niño de la mano.
Raúl Ferrer

Conocí a Raúl Ferrer el primero de julio de 1991 durante la celebración de una Jornada Cucalambeana. La imagen de aquel hombre mayor, pero lleno de vitalidad, entusiasmo y amor por la poesía quedó grabada en mi memoria para siempre y guardo de aquellos gratos momentos un libro dedicado por él: El retorno del maestro.

Para entonces Raúl había cumplido ya los 76 años; sin embargo, impresionaba por su magnífica memoria para recitar las décimas que había escrito durante años, resumen de una vida dedicada a la enseñanza y a la poesía.

De la plática con el poeta emergían sin forzarlas las anécdotas y así supe que comenzó a trabajar en una cuadrilla de tuberos en el central Vitoria, en Yaguajay. Esta experiencia le valió estrechar vínculos con la clase obrera, conocer sus inquietudes y necesidades, además de familiarizarse con sus luchas y representarlos como dirigente sindical.

Pero, con especial placer hablaba Ferrer de su labor como maestro; recuerdo que sus ojos se iluminaban cuando recordaba la escuelita del central Narcisa, donde se inició en esta hermosa tarea de enseñar a los niños en el año 1937.

Su formación era autodidacta, no obstante, su amor por la profesión le permitió descubrir  métodos novedosos para llevar a sus alumnos los conocimientos más diversos, desde las primeras letras hasta quiénes eran los héroes de la patria: José Martí, Antonio Maceo, Frank País, por solo citar algunos de los nombres que incluyó en los versos con los cuales enseñaba historia en su aula.

Claro, el poeta no pudo separarse del maestro, al contrario: Raúl encontró en las estrofas el principal recurso para enseñar a los niños sin agobiarlos con largas peroratas. Y esos versos, o al menos la mayoría, integran el libro El retorno del maestro.

Válido es imaginar cuánto significaría la palabra del maestro en la pequeña escuelita, allí donde antes nunca nadie se preocupó por enseñar a los hijos de campesinos.

La clase es una paloma
En la escuela de cristal.
En el mar sería la sal
y en la flor sería el aroma.
Por la clase, limpio asoma
de los niños el lucero.
Darla bien es lo primero,
que ella resume el amor,
la vergüenza y el honor
del maestro verdadero! 

Así era la clase del maestro poeta Raúl Ferrer. En sus versos aparece descrita como lo más limpio y puro, resumen de amor, dignidad, consagración.

Solo leyendo una y otra vez los poemas reunidos en el citado libro llega uno a entender la dedicación que puso Raúl en la enseñanza. Por sus páginas desfilan diferentes momentos de su vida y todos están vinculados estrechamente a la profesión que eligió para ganarse el pan, a la par que formaba hombres honrados e instruidos.

A su actividad docente unió de manera indisoluble la creación poética y la lucha por defender los derechos de los pobres y oprimidos. Por eso organizó la Federación Nacional de Maestros Rurales en la que fue dirigente, desde el municipio a la provincia y de esta al ejecutivo nacional.

Hasta el triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, Raúl desarrolló una ardua tarea como dirigente, a favor de la unidad de los maestros y en defensa de la escuela pública. Desde su posición como miembro del Comité Socialista de Maestros no dejó batalla por librar que creyera útil para su objetivo supremo: llevar la luz del saber a cada rincón del país.

Su propósito se hizo realidad con la llegada de los barbudos a La Habana. La Revolución traía la esperanza a una patria nueva, enardecida por el júbilo de la victoria y necesitada de hombres y mujeres capaces de llevar adelante el proceso de cambios que había propuesto Fidel en uno de los postulados de La historia me absolverá: la educación, derecho de todo el pueblo.

Estas circunstancias le daban la oportunidad de contribuir con todo su tiempo y esfuerzo a llevar la instrucción a miles de personas que antes se vieron privadas del estudio por ser pobres, obreros o campesinos.

Su trayectoria como dirigente en el sector le permitió ocupar importantes responsabilidades en el Ministerio de Educación. En 1961 desarrolló un intenso trabajo en la Comisión Nacional de Analfabetismo y participó en todos los actos en que se declaraban los Territorios Libres de Analfabetismo de los diferentes municipios y provincias del país.

También participó en el Congreso Constituyente del Sindicato Nacional de la Enseñanza que tuvo lugar entre el 22 y el 24 de noviembre de 1961, en el Círculo Social Obrero "Félix Elmuza". En ese evento resultó elegido como Secretario de Organización.

Otras tareas que asumió con igual seriedad, disciplina y sencillez fueron las de Asesor Nacional de la Educación Obrero-Campesina y posteriormente la de Viceministro de Educación. Dio seguimiento al proceso de  alfabetización en todo el país, a la superación obrero-campesina y a la batalla por el sexto y noveno grados.

En 1981 fue designado Consejero Cultural en la Embajada Cubana en la URSS, y al regresar encabezó la Comisión Nacional de Promoción de la Lectura.

Es este Raúl Ferrer el mismo de los versos dedicados a La campaña:

Este derecho es de nosotros!
Los que ayer no sabíamos ni leer ni escribir.
Hay un filo cortando las sombras y las vendas
Y sobre la cartilla se pone Cuba a sonreír!

En la dura jornada
Salió de pronto el pueblo a trabajar.
De puerta en puerta los maestros.
Nadie se cansa de buscar.
Jóvenes estudiantes
Dejaron por millones sus escuelas
y arrancaron al libro de los campos
Una lección que nunca más
podrán los estudiantes olvidar.
………………………………………………….

Nuestro el secreto de los libros y los números,
Pondremos más victorias en sazón,
Y seguiremos conversando por la tarde
Con la sabia maestra
Que es la Revolución!

El retorno del maestro fue publicado por la editorial Gente Nueva en 1990. Con frecuencia tropiezo con este volumen, entonces releo las palabras que escribió Raúl en la dedicatoria, segura de que no podrá ser olvidado quien dio tanto amor en sus versos y en las aulas: 

Para que la familia feliz que integran tu esposo, tu joven hijo y tú guarden este recuerdo de un maestro amigo, aquí les dejo este libro que trata de recoger mi vida en su parte más importante: niños, jóvenes, maestros, escuelas, militancia junto a los héroes y mártires y aconteceres de nuestra patria en su vida de eternal batalla desde que Colón tropezó con ella… Y no me olviden!







miércoles, 19 de junio de 2013

Por la paz, el pan y las rosas





El 19 de junio de 1953 se consumó uno de los más horrendos crímenes que recuerda la humanidad. Ese día murieron en la silla eléctrica Ethel y Julius Rosenberg.

La acusación y el juicio

Las circunstancias que rodean el juicio y la ejecución de los jóvenes esposos han sido ampliamente divulgadas durante los 60 años transcurridos desde la aciaga fecha. Todo comenzó en el verano de 1950, cuando Ethel y Julius son arrestados y acusados de conspiración por cometer espionaje al servicio de la Unión Soviética y el haber facilitado a ese país el secreto de la bomba atómica.
La acusación se basó en falsos testimonios –sobre todo de David Greenglass, hermano menor de Ethel, y de Ruth Greenglass, esposa de David- además se presentaron pruebas inconsistentes que no convencían a ningún jurado.
Era la época de la “caza de brujas”. Una atmósfera de tensión mundial y miedo nacional marcó el proceso de principio a fin. Reconocidas figuras del arte, la ciencia y otras esferas permanecían controladas por la sospecha de ser comunistas o tener alguna simpatía por el movimiento. Muchos fueron enjuiciados y encarcelados por esa razón.
En ese contexto los Rosenberg fueron detenidos y encarcelados. La espera en prisión también les sirvió para dejar un conmovedor testimonio a la humanidad. Las cartas escritas tras las rejas por aquellos días, las fotos, las apelaciones, constituyen la mayor prueba de la inocencia de Ethel y Julius y un hermoso legado de amor, confianza y fe en el futuro.

Quiénes eran los Rosenberg

Ethel y Julius descendían de familias judías de origen humilde y como tal solo aspiraban a trabajar y ser felices juntos. Ella era oficinista; él, ingeniero. Ambos habían participado en huelgas obreras y otras actividades de corte progresista como el apoyo a la República Española.
Ethel fue activista sindical y en esa función desempeñó un papel protagónico en la organización de campañas sociales y políticas hasta quedar embarazada a mediados de 1942.
Julius permaneció activo mucho más tiempo y entre las actividades que desarrolló desde 1943 hasta 1945 cuenta la defensa de los obreros que habían sido despedidos por ser acusados de comunistas.
Al ser detenidos esta disposición progresista y la defensa de los trabajadores pesaron en su contra; sin embargo, no hubo en ellos un momento de vacilación ni la intención siquiera de renegar de sus principios. 
Ninguno de los dos se declaró culpable a pesar de las presiones y el chantaje emocional a que eran sometidos, separados de sus pequeños hijos, temiendo por su futuro. Solo un milagro podía salvarlos o una confesión falsa en contra de los principios que los habían sostenido y hecho crecer como seres humanos y mantenerse limpios ante los ojos del mundo.

La cárcel… el amor

En la prisión Ethel y Julius trataron todo el tiempo de mantenerse fuertes y serenos. Cuando uno se desesperaba, el otro escribía palabras de aliento y amor. En más de una ocasión expresaron su confianza en el movimiento popular de apoyo a su causa que tenía lugar en Estados Unidos y en varios países del mundo. 
Pero, para el presidente Eisenhower no fue suficiente ni la falta de verdaderas pruebas en su contra ni toda la solidaridad de reconocidas personalidades mundiales de la ciencia y el arte, el clero o la política, y de aquellas más humildes que se congregaban alrededor de la Casa Blanca solicitando clemencia.
Es impresionante conocer toda la historia de los Rosenberg y penetrar en la esencia de su sacrificio: sabiéndose inocentes se enfrentaron al monstruo desde su misma entraña que tan bien conocían. El 4 de julio de 1951 Julius escribe en carta a su esposa:
Algunos políticos utilizarán nuestro caso para amedrentar a las personas liberales y progresistas, pero nosotros estamos denunciando este complot y no nos hallamos solos. Es una lucha por nuestras propias vidas, pero también forma parte de una lucha por la justicia y la libertad de pensamiento.

A principios del año 1953 corrieron rumores de que a Ethel se le conmutaría la pena máxima con la esperanza de que confesara ante la muerte de su esposo. La reacción de ella no se hizo esperar; horrorizada ante esa idea escribió:
En estas últimas semanas un horrible comentario ha estado ganando terreno. Se esparce fortuitamente el rumor de que me van a conmutar la pena de muerte, en virtud de consideraciones humanitarias por mi condición de mujer y madre, mientras mi esposo habrá de ser electrocutado. Además se espera con confianza que, de darse una situación de esa índole, “mis secretos de espía” no morirían conmigo… ¡Así que ahora me van a perdonar la vida a cambio de la de mi esposo! ¡Solo necesito asirme a la cuerda que tan caballerosamente me han arrojado y dejarlo ahogarse, sin siquiera lanzarle una mirada! ¡Qué diabólico! (9 de febrero de 1953).

La ejecución

El 5 de abril de 1951 Ethel y Julius fueron sentenciados a muerte. La ejecución fue señalada para el 21 de mayo de ese año. Después de un largo período de apelaciones y de elevar una solicitud de clemencia al presidente, los Rosenberg mueren en la silla eléctrica el 19 de junio de 1953.
Un nuevo crimen político pasaba a la historia de Estados Unidos y conmovía a la opinión pública en todo el mundo. En Cuba, el 2 de septiembre de 1960, Fidel denunció la barbarie en acto público al proclamar la Primera Declaración de La Habana.
A pesar del tiempo transcurrido, cada año la memoria de los pueblos revive la tragedia de los Rosenberg por esta fecha; en especial los cubanos tenemos razones suficientes para condenar la falsedad del sistema jurídico de Estados Unidos, el cual defiende siempre a los ricos y encarcela la esperanza de millones de seres desamparados, solo por ser pobres, negros, latinos… hasta verlos morir. 
Se trata de un sistema que ya había fallado en contra de los Mártires de Chicago y de Sacco y Vanzetti; que pretendió atropellar los derechos de Ángela Davis y que hoy mantiene a cuatro héroes cubanos presos en sus cárceles mientras los verdaderos terroristas pasean impúdicamente por las calles.

El 18 de junio de 1953, un día antes de la ejecución, Julius escribió:
“Por la paz, el pan y las rosas, con sencilla dignidad, nos enfrentamos al verdugo con coraje, confianza y esperanza, sin jamás perder la fe.”

                             

sábado, 15 de junio de 2013

Norge canta en México



Las noches de los amargos años noventa, tras iniciarse el llamado Período Especial en Cuba, estuvieron marcadas por los apagones que los cubanos recordamos hoy como historia de nuestro pasado reciente.
En Las Tunas, aquellas jornadas se pasaban a veces en los portales, huyendo de la oscuridad y los mosquitos; algunas se matizaban del optimismo que nos caracteriza, y terminaban por ser el escenario de quienes tenían gracia para hacer cuentos de Pepito o para cantar alguna canción de moda.
Pronto las instituciones culturales abrieron sus puertas en las noches para reanimar la vida nocturna de la ciudad y ofrecer entretenimiento culto y provechoso a un público variado y ávido de ver cosas nuevas.
En aquella época conocí a un jovencito que siempre iba acompañado de una guitarra y tenía talento suficiente para ser el preferido de los intelectuales y artistas que frecuentaban aquellas reuniones.
Se trataba de Norge Batista, cantautor tunero, heredero del legado de la trova tradicional y artífice de hermosas canciones que descubren las influencias de Silvio, Pablo y otras voces de la cancionística hispana como Joan Manuel Serrat.
Aquel joven es  el mismo que hoy es un trovador reconocido, no solo en Las Tunas, sino en toda Cuba y más allá: España, Portugal, Suiza, Bélgica, Argentina.
Ahora Norge está de gira en México, gracias al empeño de su amigo y hermano, Tony Barly. La noche del sábado 15 de junio, en la Peña El Sapo Cancionero, Norge se presentará por primera vez en concierto en ese hermoso país.
Conocido como El Caballero de la Trova, Norge es un artista de su tiempo; sus canciones hablan de amor y de los problemas que afectan a todos, de su tierra natal. Con el tono íntimo y el vuelo poético característicos de las piezas de su autoría, cada una de ellas encierra una estremecedora historia, actual y cercana, para la mayoría casi familiar.  
Norge, guitarra en mano, ganará esta noche la admiración y el aplauso de quienes asistan a este primer concierto en México. Y aunque parezca una paradoja, los tuneros sentimos orgullo y alegría de que así sea, pero… ya lo extrañamos.

jueves, 13 de junio de 2013

Las redes sociales, un reto a la imaginación


Mucho se ha hablado en los últimos años sobre Internet, tanto como se ha alertado  acerca de los posibles efectos de la ciberguerra que existe contra Cuba y de la necesidad de enfrentarla con las armas que tenemos a mano, aún teniendo en cuenta que la mayoría de los cubanos no tienen acceso a las nuevas tecnologías de comunicación.
A estas alturas del desarrollo de Internet es muy sano tener en cuenta las posibilidades que brinda de ser utilizado para crear la ilusión de un mundo ideal inexistente, para condenar a millones de personas a la enajenación, destruir o fomentar movimientos sociales en dependencia de los intereses de quien la tiene a su alcance, entre otros efectos negativos.
De hecho, todavía en Cuba algunos miran con recelo a aquellos que hablan de Twitter o Facebook, o a los que publican sus opiniones sobre la realidad circundante en blogs personales, en tanto otros le restan importancia al fenómeno comunicativo generado en torno a las redes sociales.
Cualquiera de las posiciones conservadoras frente a las nuevas tecnologías entraña el peligro de quedarse rezagado, o lo que es lo mismo: no aprender y correr el riesgo de verse aplastado por lo moderno y desconocido.
Claro, que estamos hablando de tecnologías de la comunicación, las mismas que utiliza Estados Unidos para mentir, confundir, suscitar la inseguridad, incendiar los ánimos hasta lograr rebeliones de las masas o crear condiciones para una agresión desde fuera, tal como ha sucedido en Libia, Siria, Irán…
En cuanto a este aspecto no todo está dicho; el debate acerca del uso y alcance de las nuevas tecnologías continúa mientras el mundo se estremece al compás de protestas y rebeliones. [1] 

Un reto para los periodistas cubanos
Aunque el mundo de las redes sociales no tiene los mismos atractivos para los “privilegiados” que poseen equipos y cuentas de Internet a su disposición, respecto a quienes no disponen de la tecnología adecuada para acceder a ese mundo, lo cierto es que los periodistas cubanos están llamados a montar en el carro de combate, sin desconocer, claro, sus defectos y virtudes.
Al respecto Pascual Serrano nos alerta: “(…) una de las paradojas a las que nos enfrentamos ante las nuevas tecnologías, los modernos hábitos de la información y las redes sociales es que, por muchas críticas que les señalemos, no podemos mantenernos al margen porque nos veríamos barridos del panorama. Muy a nuestro pesar, nos vemos obligados a jugar en un terreno enemigo y empobrecedor pero si no lo hiciéramos nos encontraríamos expulsados del juego directamente. Esto es muy importante para Cuba, necesitada de mejorar sus servicios de conectividad y desarrollo tecnológico”. [2]
Para Serrano tener “amigos” en Facebook o seguidores en Twitter no es realmente una garantía de que se establezcan lazos firmes con otras personas, lo mismo que no triunfa una huelga por reivindicaciones sociales, ni se derrumba un  gobierno.
Sin embargo, las redes sí implican una manera de llevar la verdad de Cuba a los más diversos públicos, teniendo en cuenta que fuera de la Isla cualquiera puede tener acceso a ellas, con mayor o menor instrucción, con ideas políticas diversas u objetivos más o menos banales, pues cada día es mayor el número de conectados en el mundo desarrollado: por tanto, Internet es una forma de romper el bloqueo y dar a conocer nuestra realidad.
El Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) aprobó en su onceno Pleno la convocatoria al IX Congreso de la organización, previsto para julio del 2013, la cual llama a lograr una prensa más moderna y vigorosa, atraer y satisfacer cada día más a las audiencias, en un contexto mediático diversificado y desafiante, donde los contenidos repetitivos, aburridos y extensos no tienen otro efecto que el rechazo generalizado[3].
Por otra parte,  la convocatoria insiste en que la utilización de las tecnologías de la informática y las comunicaciones en nuestro sector está más generalizada, pero pueden ser mejor aprovechadas para el desarrollo del conocimiento, la defensa de la imagen de Cuba, la presencia en las redes sociales y como espacio para la opinión ciudadana.
Subraya que al enemigo hay que derrotarlo en el enfrentamiento ideológico interno, tanto en los planos de la actividad subversiva como en el campo de la industria del entretenimiento y la información, en el cual debemos combatir a cada minuto su golosina virtual minada por la manipulación, el consumismo y la censura.
En este contexto los periodistas cubanos han aceptado el reto de combatir en las redes; pero para lograr salir airosos de esta batalla hay que partir de conocer bien el terreno, aplicar todos los trucos, mañas y leyes de Internet, además de tener bien precisos la ideología y el sistema que defendemos: una vacilación, una duda pueden ser bien aprovechadas por el enemigo.   
No se trata solo de hacer clic en Me gusta o Compartir, o retuitear  los mensajes publicados por Aday del Sol, @tinamodotti71, Yohandry Fontana, @yohandry8787, Daylén Vega, @dailenvega, o cualquiera de los aguerridos combatientes de Twitter, hay que conocer el lenguaje del enemigo y desmentir cualquier farsa, no agredir con frases obscenas o irrespetuosas, pero no aceptar una ofensa a Cuba, a la Revolución, a sus dirigentes históricos.
Se trata también de mostrar la Cuba de hoy con mirada crítica, alejada de la falsa benevolencia que pone en entredicho la justeza del sistema social que defendemos y hacer gala de la imaginación para evitar el discurso político frío e impersonal.

Las redes sociales, un reto a la imaginación
Muchos estudiosos de Internet coinciden en que el nuevo medio atrapa y condena a sus adeptos a la soledad, a la poca socialización, a la vez que deja al individuo susceptible frente a la mentira y la idealización de un mundo que en realidad no existe. Es esta una razón poderosa para que los periodistas cubanos vuelquen en las redes su verdad con una mirada desprovista de prejuicios.
Hacer amigos y tener seguidores es solo la vía de multiplicar las voces solidarias a favor de Cuba –ejemplo de ello es el apoyo a la causa de los Cinco Héroes en las redes- un buen gancho resultan siempre las narraciones cargadas de sensibilidad, las que muestran el protagonismo cotidiano de los hombres y mujeres que hacen historia en las calles y centros de trabajo, en los campos y plazas de cualquier ciudad de la Isla. Acompañar la narración con fotos y videos también capta la atención de los internautas.
Encontrar un estilo propio en el cual la pasión y el amor vayan de la mano, es un buen comienzo, el resto dependerá de la maestría con que cada cual se enfrente al teclado de su computadora.  
El joven periodista István Ojeda Bello aseveró al respecto: “El periodismo en Cuba, hoy, es una profesión peligrosa, y no porque nos juguemos el pellejo, sino porque hacerla implica creer en los sueños de un país mejor, por encima de, como alguien me dijo una vez, la realidad material cotidiana”[4].

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[1] Pascual Calicchio, Twitter y la revolución en Cubadebate, 23 febrero 2011 http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/02/23/twitter-y-la-revolucion/

[2] Pascual Serrano. La batalla de la izquierda y las redes sociales En_ http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/02/13/la-batalla-de-la-izquierda-y-las-redes-sociales/

[4] István Ojeda Bello Periodismo cubano en Congreso: El delgado filo entre la catarsis y la creación, 7 de mayo de 2013, http://cubaizquierda.blogspot.com/2013/05/periodismo-cubano-en-congreso-el.html



miércoles, 12 de junio de 2013

El pensamiento martiano y los valores que defendemos


 




“Para mí educar es sembrar valores, inculcar y desarrollar sentimientos, transformar a 
las  criaturas que vienen al mundo con imperativos de la naturaleza, muchas veces contradictorios con las virtudes que más apreciamos, como solidaridad, desprendimiento, valentía, fraternidad 
y otras”.
Fidel castro Ruz





Una introducción necesaria
Leer a José Martí es beber de un manantial inagotable de valores humanos. Su pensamiento, preclaro y profundo, revolucionario y fundador, se refleja en la obra que legó a las nuevas generaciones de cubanos para bien de la patria.
Así, tanto en su poesía como en su prosa, en los artículos publicados en revistas y periódicos, en sus documentos políticos, cartas a familiares, amigos o a los líderes con quienes fraguaba la guerra de independencia, en sus encendidos versos o en esa inigualable publicación, La edad de oro, que dedicó a los niños y niñas con el fin de prepararlos para el futuro, ejerció Martí el magisterio constante, pues no escatimó ni tiempo ni esfuerzo para enseñar a sus compatriotas a distinguir el bien del mal, a inculcar en ellos el amor a Cuba y mostrarles el camino para conquistar la ansiada libertad.
Cuando la isla se estremecía por el dolor y la frustración que ocasionó el nacimiento de una República mediatizada y esclavizada por gobiernos entreguistas, fue el pensamiento del Apóstol la luz que guió a quienes se resistieron al dominio de Estados Unidos y emprendieron la lucha por la emancipación definitiva.   
Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, José Antonio Echeverría, Frank País… es imposible mencionar en apretadas líneas a todos los que, iluminados por el ejemplo del Héroe Nacional, escribieron hermosas páginas de gloria en la historia patria hasta el enero luminoso en que triunfó la Revolución.
Pero, fue precisamente un grupo de jóvenes intrépidos, pletóricos de sueños y esperanzas, quienes se encargaron de rescatar las enseñanzas del Maestro en el año de su centenario. Para entonces el nombre de Fidel Castro Ruz se pronunciaba con admiración y respeto entre los estudiantes, intelectuales, los obreros y campesinos: comenzaba una nueva etapa en las luchas emancipadoras en Cuba.
Y fue Fidel quien comenzó a preparar una nueva estrategia de lucha armada contra la dictadura. Las acciones se desencadenarían el 26 de julio de 1953, con los asaltos simultáneos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, concebidos como detonantes de una vasta insurrección popular.
El enfrentamiento armado no constituyó una victoria militar, sin embargo sirvió para despertar muchas conciencias dormidas, demostró que el pueblo estaba dispuesto a todo por alcanzar la libertad y señaló el único camino a seguir para lograr su sueño de independencia.
Las ideas del Maestro cobraron vida no solo en los hechos que protagonizaron los participantes en el asalto, sino también en el alegato La historia me absolverá, documento redactado por Fidel para su autodefensa durante el juicio a los asaltantes y en el cual se refiere al Apóstol como el autor intelectual del histórico suceso.
Desde aquel momento José Martí ha estado presente en cada obra de la Revolución, en cada soldado, en cada obrero o campesino que cumple con su tarea cotidiana, en los médicos y colaboradores internacionalistas, en aquellos que se preparan en las aulas para continuar la construcción de la sociedad a que aspiramos… su ejemplo ha servido de cantera donde se forjan los valores que sostienen nuestra identidad y soberanía.